30 abr. 2014

SANT JORDI Y SUS INTRÍNGULIS





Esta diada de Sant Jordi ha sido bastante movida de trabajo como (por suerte) suele ser últimamente. Cada año cuesta dar con una buena foto que ilustre el día en sí. Algo que aglutine la rosa, los libros, el amor, el bullicio (o más bien todo a la vez) intentando evitar lo que ya hiciste el año anterior o lo que en general hicimos los fotógrafos los años anteriores. Entre compañeros cuando nos encontramos ese día rambleando comentamos el típico “sí, ahora voy a hacer la típica foto desde las ramblas…” y en ese momento todos sabemos de qué foto estamos hablando. Seguramente a vosotros también os será conocida esa machacada imagen… ¿Os suena una pareja (habitualmente heterosexual y bastante joven) la chica rosa en mano, el chico con mirada tierna, entre una multitud de gente desenfocada en mitad de las ramblas? ¡Bingo! ¡Sí, la habéis visto más de una vez! y no, no son la misma pareja del año anterior (probablemente ya hayan roto). Yo, desde hace un par de años he decidido prescindir de hacer esa foto desde ese mítico punto elevado. Sé que pensaréis que las fotos de este post tampoco distan mucho, ya que son del mismo estilo romanticón… pero al menos no son desde el mismo punto ni encuadre. Desde aquí reivindico mi peculiar batalla para que ninguno volvamos a hacer más fotos desde ese punto para renovar un poco la imagen de este día (¡o al menos dejemos pasar algunos años!).


Aún así lo peor es que muchas de esas fotos acaban siendo montadas. Tienes una idea, te imaginas a la perfección la escena y aguardas allí subida de pie… cinco minutos… diez… quince… “me tengo que ir a una firma de un autor…” veinte… “estoy empezando a llegar tarde…”, …, “¡hasta aquí!”. Es entonces cuando decides que vas a ayudar a crear la situación y acabas pidiéndole a alguna pareja enrollada que se enrolle un poco contigo. Siempre nuestro peor enemigo es el tiempo, y si pudiésemos disponer de todo el tiempo que quisiésemos no nos decantaríamos por esa opción. Así que aunque el resultado sea el mismo (porque el lector no sabe si esa foto ha sido preparada o no) yo particularmente me siento menos tramposa (aunque sea difícil de comprender no tratándose de un juego) y tal vez más orgullosa de conseguir algo sin tenerlo que haber preparado previamente, es decir: encontrándotelo.


Y cosas de la vida a veces puedes pasarte dos horas “haciendo ambiente” (aunque no recuerdo la última vez de eso ya que en ese tiempo habitualmente has tenido que pasearte por cinco stands de escritores diferentes) y otras veces tienes pocos minutos o lo que es lo mismo aprovechar que vas de aquí para allá para cazar al vuelo lo que puedas. Este año ha sido el que menos tiempo he dispuesto para dedicarme y concentrarme a hacer esas fotos bonitas que se esperan del día y que son tan agradecidas, pero ¡voilà!, al menos para mi gusto ha sido uno de los años con mejor resultado. ¡De hecho, entre una foto y otra hay cuatro minutos de diferencia! Y efectivamente fue saliendo de un acto en dirección veloz hacia otro… pero a veces la suerte está de nuestra parte.

26 abr. 2014

A LO GRANDE


La diada de Sant Jordi es un día ideal si uno tiene tiempo para intentar sacar buenas imágenes. Es difícil para alguien que trabaje para una agencia hacer portada en un periódico sabiendo que prácticamente toda la plantilla de fotógrafos y colaboradores de todos los diarios están ese día a la caza de imágenes igual que tú. Esta foto no apareció en portada pero si a lo grande en el diario Ara, y ¡cómo luce! Doble página en páginas centrales con un pequeño texto. ¡Ojalá todos los periódicos dedicasen algo así para las fotos, y a diario! Cada día aparece a tamaño gigante la foto del día, una buena foto. ¡Así que os recomiendo que os paséis (o compréis el diario) por el “mirades” para poder ver todas las geniales imágenes por las que apuestan!