31 oct. 2011

CASI ¡CRASH!

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Existen contadas ocasiones en las que cuando vas a hacer unas fotos, llegas al sitio en cuestión y es un “arribar i moldre”, osea: 
1 - Sacas y montas la cámara (en varios minutos de lentitud).
2 - Te colocas en posición (te haces hueco entre codos y hombros). 
3 - Haces unos primeros disparos.
4 - Te das cuenta que aquello que habías fotografiado en los primeros segundos es LA foto que estás buscando (y sonríes por lo bajini pensando "¡bien bien lo tengo!").
5 - Continúas disparando no vaya a ser que se derrumbe el local y tú confiado por tener LA foto vas, te pitas y te  pierdes el Pulitzer de tu vida (la próxima vez marchad, esto último es poco probable).
El caso es que esta idílica situación, aunque muy deseada, brilla por su ausencia y fue justo lo contrario a lo que me sucedió en esta foto. Se trataba de la "Festa al Cel", un espectáculo que duraba más de tres horas. Pensé que estando un ratito y con las espectaculares acrobacias ya sería suficiente... pues no. Este efecto óptico de dos avionetas prácticamente estampándose la una contra la otra ocurrió 6 minutos antes de que decidiese irme. Y me alegro de haberme quedado porque tras casi 3 horas rompiéndome los sesos para sacar alguna buena foto (parecía más fácil de lo que pensaba) mi paciencia también brillaba por su ausencia. Por suerte (aunque bastante escéptica) hice caso al sabio y buen compañero con el que iba que me aconsejó quedarme hasta el número de los acróbatas y ¡menos mal! Los dos muñequitos que veis sobre las alas son personas que no llegaron a darse un besito pero que eran capaces de hacer el pino puente a más de 200m. de altura.





26 oct. 2011

GALLINA MASÍA MÉDICO RAS


 

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Cuando te sueltan un: “oye, mañana tengo una cosa para ti pero no es en Barcelona…” debes entender: “tienes que hacer unas fotos pero a tomar por…” porque si no, te especificarían de buenas a primeras la población. Así que en medio segundo se te pasa por la cabeza un: “a ver qué marrón me ha tocado”. Por suerte, este no fue ninguno de ellos. Todo se iba dulcificando a medida que oía: “irás con la periodista” y pensaba: “eso está mucho mejor” y continuaban con: “es un reportaje sobre…” ¡Uf! ¡Pero haber empezado por ahí! ¡Un reportajillo! ¡Cómo se agradece!
Así que junto con una fantástica compañera y periodista nos fuimos a Santa Eulalia de Riuprimer (Osona) a seguir una jornada de un médico rural. La mañana pasó volando y cuanto más rápido pasaba más pena daba pensar que en algún momento tendríamos que marchar. El doctor Casanovas, era un médico incapaz de estarse quieto. Tenía la consulta en una casa que podría parecer la de un particular, con jardín, árboles, un gato amenazante sobre una terraza… Estábamos en un pueblo de mil habitantes y los vecinos le paraban una y otra vez por la calle, que si “¿qué tal…?”, que si “mi madre está igual de mal”, que si “mira qué rovellons acabo de coger…”. Encima el tipo era majo, así que tenía a todos sus pacientes prácticamente en el bolsillo, ¡vamos como cuando yo voy al CAP en la city…!

Tras  pasar unas cuantas visitas en la consulta, nos dirigimos a visitar algunos pacientes a sus casas. Lo curioso de todo es que en ningún momento entramos en la habitación de ninguno de ellos. La primera visita, después de adentrarnos en un denso bosque y sortear unas cuantas gallinas y patos, fue en una gran masía, un hogar un tanto abandonado pero con amable gente. El lugar de la consulta: el comedor. Llegamos a otra masía en la siguiente visita después de diversos baches, derechas ras, horquilla cerrada, fondo 4ª, ojo nieve. Esta vez la bienvenida de las gallinas fue substituida por un juguetón Golden Retriever y el comedor por ¡la cocina! Entre ollas, tenedores y manteles la vecina de 88 años fue auscultada mientras su nuera a medio metro preparaba la comida y el sonido de los latidos de la señora María se confundían con ”els matins” que sonaba de fondo en la pantalla.







21 oct. 2011

UN RAYO DE SOL ¡OH OOOOH OH!

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Hace unas semanas me tocó ir al concierto de Sopa de Cabra (sí, Gerard Quintana sale muy favorecido en esta foto). No es que me tocasen unas entradas para verlos sino que tuve que ir a cubrir la noticia y como había tantísima expectativa por su regreso a los escenarios también tuve que hacer (se entienden “fotos”) del ambiente de fans que esperaban impacientes en la explanada del Palau Sant Jordi. 

Muchas veces las esperas, guardias y tiempos muertos es esta profesión (imagino que como en muchas otras) son insoportables, pero otras veces se agradecen muchísimo. Cuando te pones a la caza de algún fan histérico o de algo muy concreto a veces puedes perder la noción de lo que pasa a tu alrededor, así que tras conseguir alguna foto decente, sentirme relajada y disponer de escasos minutos de más, pude observar como el atardecer se nos había echado encima de golpe. Esta es la bonita postal en forma de recuerdo que los que estaban deseando cantar "L'empordà" se llevaron al concierto.

15 oct. 2011

ÉL NUNCA LO HARÍA


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Mirad con qué imagen más tierna me encontré el otro día. Se trata del Salón para el Bienestar y la Defensa del Animal Abandonado que estará abierto hasta este domingo. En la foto se ve a una voluntaria con uno de los perritos que buscan dueño. ¡Ojalá lo encuentre! ¡Yo casi me llevo algún gatito precioso! Así que si queréis y podéis dar amor a uno de estos animales pasad por la sala anexa del Sant Jordi y adoptad a uno, seguro que os lo agradecerá.

LIKE A VIRGIN

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El otro día tuve que ir a cubrir un partido de básquet entre el Joventut y el Murcia, así que cap a Badalona hi falta gent. La verdad es que no recordaba la última vez que había ido al Olímpic de Badalona, de hecho creo que sólo he ido un par de veces y no precisamente a hacer fotos de un partido de básquet.
Por eso, cuando quedando todavía más de media hora para el inicio del partido pisé aquel parquet sentí aquella sensación de ser la primera vez de algo. El ser humano es un animal de costumbres y el no estar familiarizada con el lugar hizo que durante los primeros segundos me sintiese como cuando empezaba a trabajar como becaria: algo desubicada. Empiezas a mirar a banda y banda sin saber muy bien dónde meterte. Habitualmente esto se podría solucionar haciendo un barrido rápido con la vista y detectando la ubicación de tus compañeros pero el hecho de llegar muy temprano en este caso no ayudó demasiado.
Así que entré en la cancha como el título de la canción. Obviamente cada vez que vamos a cubrir alguna información el lugar cambia, pero nunca tengo esa sensación. Esto era diferente, era un lugar muy espacioso y normalmente en competiciones deportivas a los medios de comunicación nos tienen excesivamente controlados: “ponte aquí, ponte allí…”, “no pases de esta línea… no te sientes aquí”, “¡eh! ¡Tú! ¿Dónde vas?”…  Así que deambulé unos minutos hasta asegurarme de que no montaba la “tienda de campaña” (entiéndase todos los bártulos que tenemos que llevar) en mitad de la zona VIP… Pero la historia tuvo final feliz y ¡mirad, hasta Oliver sacó la lengua para salir guapo en la foto!

11 oct. 2011

¡HOLA!




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Érase una vez la historia de una fotógrafa (que casualmente era yo) que no tenía página web. Este hecho hace algunos años no hubiese representado ningún problema para mi profesión, es más ¿Qué era eso de internet? Hoy día las cosas han cambiado no mucho, muchííísimo y cada vez más ocurre que aquel que no forma parte de ninguna red social es considerado un bicho raro…
El futuro no es que esté en la red, es que ésta ya forma parte de nuestro presente y continuará siéndolo de nuestro devenir. En nuestras conversaciones los típicos comentarios de “oye, ¿te has casado, verdad?” seguidos de un “me lo dijo fulanito” están en decadencia, ahora lo que se lleva es una explicación del tipo “es que en facebook vi (léase: estuve cotilleando) el otro día que cambiaste tu estado civil y subiste unas maravillosas fotos de tu luna de miel en Punta Cana...”
Por eso hace ya algún tiempo me cansé de oír siempre la misma pregunta cuando entregaba mi tarjeta: “¿y no tienes una página web donde ver tus fotos?”, “estoy en ello” solía contestar yo… y a cambio me ofrecía amablemente a entregarles en persona y en mano mi book hecho con todo mi amor, ¡un portfolio hecho expresamente para alguien en concreto!
Pero resultó que ni mi entrega en persona ni todo mi amor valían tanto como tener un sitio en la red. Así que hoy es el primer paso de otra historia de amor, la de estar “colgada” con un blog, porque como veis esto no es una página web, ya sabéis “estoy en ello”.