22 feb. 2012

¿TIEMPO LIBRE?

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El tiempo libre, perdón el “exceso de tiempo libre”, es una de las cosas de las que peor llevo… Siempre pienso que soy rarita por eso, debería aprovecharlo al máximo y disfrutarlo para cuando no lo tenga. En realidad la culpa es mía porque nunca he sabido gestionármelo correctamente. Porque ¿quien no quiere tener tiempo para uno mismo? Sobre todo cuando sabes que detrás de esas horas de descanso hay un salario, un respaldo económico que no te hace sentir culpable por parecer que estás “perdiendo el tiempo” sin hacer nada productivo.
Pero cuando el tener ratos libres significa tener un número menor en la cuenta corriente, ese tiempo libre cambia de significado y se vuelve estresante (al menos en mi caso, ya os digo tal vez soy rara). No piensas en aprovecharlo en cosas que te gusten hacer y que no tengan relación con tu profesión sino que te encabezonas en lo que deberías estar haciendo, ordenando fotos, poniendo en orden el book, pensando entradas para el blog, vendiéndote, vendiéndote y vendiéndote. Por suerte cuando me decido a coger la bici un rato (¡ahora todavía no que hace frío!) me auto convenzo de la buena idea que he tenido porque me encanta ir con mi “compi” metálica a rodar por la city (lo sé no soy muy original) pero son esas cosas chiquititas que me hacen un poquito más feliz. Últimamente he añadido a mis viajes  otra “compi”, ésta de cristal, metal y plástico. Con ella hacemos el equipo perfecto para amenizar esos atardeceres con tonos tan bonitos y así no tener ¡tanto cargo de conciencia!

16 feb. 2012

¿PREPARADOS? ¿LISTOS? ¡YA!

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– “Yo creo que a ti te voy a poner haciendo backstage…”  –“¿Sí? ¿Qué bien? ¡Qué guay!” y con este claro, sincero y adolescente modo de expresar las ganas que tenía de hacerlo me pasé  cuatro días del 080 entre nombres de colores de sombras que en mi vida había oído, entre productos de peluquería que jamás tendré en casa, entre mil y una horquillas y clips que ahora sé que son el secreto de cualquier peinado… Es cierto que ni mucho menos hice fotos exclusivamente entre bastidores, pero le tengo un cariño especial a esta zona… Supongo porque es la parte que habitualmente menos conocemos. Siempre acabamos viendo la perfección sobre las pasarelas (o lo que ellos nos hacen creer que lo es), esos vestidos impecables y que quedan como un guante, esos tacones infinitos, esa puesta a punto pensada al milímetro, esos increíbles bellezones de tíos y tías que caminan con estilo… modelos que pisando sobre la moqueta parecen no destacar tanto, pero que en cuanto te encuentras con sus caras bonitas a escasos 15cm de ti te preguntas ¿Cómo puede ser alguien tan realmente guapo?
Y esos modelos a pesar de todo el ajetreo que viven en pocos metros cuadrados están concentrados, ¡muy concentrados! Desde el backstage del piso de abajo hasta el piso de arriba donde se encuentra la pasarela, las chicas (más que lo chicos) se apresuran pero con caras contenidas. Imagino que repasando el recorrido que deben hacer, cómo quitarse el vestido lo más rápido posible para colocarse el siguiente, pendientes del dichoso zapato que resbala por ser nuevo y al que le han tenido que poner un buen puñado de algodones… y entre todas esas caras reflexivas y serias destaca la de la modelo en la foto, Bárbara García. Un gesto inusualmente visto, un “¡¡venga chicos a por todas!!” que rompe la tensión y da un impulso segundos antes de salir a escena.

8 feb. 2012

MAJESTIC EN LA INTIMIDAD



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Y mientras abajo…

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No fue la primera noche electoral que hice (y espero que no sea la última). De hecho ya me ha tocado cubrir unas cuantas noches electorales, para elegir alcalde, president de la Generalitat y del gobierno aunque siempre desde Barcelona. Podría haber sido desde Estados Unidos, hubiese sido muy interesante, pero otra vez será… lo apuntaré en tareas pendientes. Esta noche fue la pasada, la de las generales del 20N y como ya os habréis dado cuenta esa noche la pasé con Duran & Cia.
Lo diferente de aquella noche, lo que la hizo especial (al menos para mí) no fue que ganase CiU (aunque ya sabéis que en estas cosas siempre acaba ganando todo el mundo), o que terminasen 15 días de campaña de duro trabajo, o que pudiese entrar en el Majestic sin que me preguntasen “¿dónde va usted señorita?”. Lo chulo fue que pude entrar en la habitación en cuestión donde los máximos líderes hacían piña mientras seguían atentos el escrutinio de votos. “Vah, ya ves” diréis algunos, pero el solo hecho de ver que si no iba acompañada toooodo el largo pasillo hasta aquella suite no me dejaban pasar lo hacía diferente. Hay que decir que había como quince tipos de seguridad hasta “la suite” y aunque ya se habían quedado con mi cara, el dejarme un solo minuto sola a tres metros de aquella habitación bastaba para que tuviese que volver al principio del largo pasillo por no ir debidamente acompañada… en fin, estas cosas siempre son un poco absurdas…
El caso es que al final nos dejaron entrar y aunque fueron escasos cinco minutos la sensación fue como entrar en la sala de estar de la casa de uno de ellos (aunque con cama de matrimonio y sin pantuflas de por medio). Era un petit comité siguiendo por la tele un mismo acontecimiento (que sin girar la cabeza podría haberme imaginado que se trataba el de un partido de fútbol si hubiésemos añadido unas cuantas cervezas sobre la mesa). Y mientras la pandilla lo seguía cómodamente, en el piso inferior los simpatizantes aguardaban con los mismos nervios y como los de encima, whatsappeaban, tweeteaban y cambiaban estados mientras esperaban ansiosos la comparecencia de aquel que les reafirmase la buena noticia.

2 feb. 2012

PRIMEROS COPOS... ¿Y ÚLTIMOS?

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Hace unos días explicaba mi particular aventura del día de la gran nevada en Barcelona (clicka aquí para recordarlo). Hoy, casi dos años después me he sentido como en el día de la marmota (recordáis la película “Atrapado en el tiempo” con Bill Murray, ¿verdad?, aquella historia que se repetía una y otra vez…) Pues resulta que por la conjunción de los astros hoy encima es DE VERDAD el día de la marmota!! (y clicka aquí para enterarte de qué va el día de la marmota real)
El caso es que escuchando la previsión de nieve (que para qué engañarnos en Barcelona no ha sido para tanto…) he decidido ¡volver a Vallvidrera! Sí, ese barrio al que única y exclusivamente voy cuando: a) nieva b) se produce un asesinato o c) muere alguien importante.
Mi día marmotil puede que se repita mañana si los del tiempo aciertan al decir que quedan afectadas zonas como el “Barcelonés”, porque para qué ir a otra zona si puedo repetir tres veces ¿verdad? Es curioso todos esos días empiezan igual, suena el despertador (como en la peli)… miro por la ventana (mal tiempo)… pongo la radio para la meteo… me decido a media mañana… y claro está: acabo yendo a Vallvidrera.